La mayoría bebe demasiado rápido en los primeros 30 minutos
El error clásico ocurre en el primer bar. La gente llega emocionada, a veces un poco nerviosa, y usa el alcohol como atajo social. Terminan dos o tres bebidas demasiado rápido y arruinan el resto de la noche antes incluso de llegar al segundo local.
Come antes, evita un pre-drinking fuerte y empieza con calma
Una comida de verdad antes de las 21:00 marca una enorme diferencia. Solemos recomendar carbohidratos y proteínas como pasta, arroz, pizza o una hamburguesa. Llegar ya borracho por haber bebido antes es una de las peores formas de empezar: pierdes energía pronto e incluso te pueden negar la entrada más tarde.
Sigue la regla del 1 por 1 y escucha a tu cuerpo
La mejor estrategia es simple: por cada bebida alcohólica, toma después un gran vaso de agua. Aprovecha los cortos trayectos a pie entre bares para respirar, bajar el ritmo y reiniciarte. Nunca intentes seguir el ritmo de las personas más ruidosas del grupo, porque cada uno tiene una tolerancia, un cuerpo y unas costumbres distintas.
Sabe cuándo pasarte al agua y guarda energía para la discoteca
La vista borrosa, tropezar, dejar caer el vaso o perder el hilo de las conversaciones son señales claras de alerta. En ese momento, cambia inmediatamente al agua o a un refresco. Los participantes que evitan mezclar demasiados tipos de alcohol y reservan energía suelen ser los que siguen sonriendo, bailando y haciendo amigos cuando el grupo llega al club.
